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Una mamá feliz

La maternidad cambia para siempre a una mujer. De ella dependerá, en gran medida, que sus niños crezcan sanos y con una actitud positiva ante la vida. Si se siente bien, puede transmitir esa sensación y formar mejores seres humanos.

El tiempo y las actividades de una mamá tienen por lo general un eje: sus hijos. La licenciada Eugenia De Loof, sicóloga, explica.

¿La maternidad sigue siendo una meta fundamental en la vida de la mujer?

En nuestro país, hasta donde se ha investigado, la maternidad sigue siendo una meta en la vida de la mujer, ya sea a más temprana o tardía edad. A pesar de los desafíos que implica en la actualidad, la mujer paraguaya sigue optando por ser madre.

Hoy en día, la mujer ingresa al campo laboral mucho más joven, aún sin terminar la carrera, e intenta mantenerse en él, teniendo familia, generalmente por cuestiones económicas, para contribuir o sostener la economía familiar en tiempos de crisis. Algunas mujeres pueden reflejarse en estas vivencias:

Valeria es una mujer de 31 años y tiene un hijo de 4 años. Se levanta a las 6 de la mañana, lleva a su hijo a la guardería, ella va al trabajo. Al mediodía va al gimnasio, vuelve al trabajo y sale a las 17:00, busca a su hijo de la guardería, lo deja con su tía y va a su posgrado. Dice que aunque ve poco a su hijo, es la única manera de salir adelante.

María es una madre de 35 años, sale de su casa a las 6 de la mañana y vuelve a las 18:00. Como no tiene ningún pariente con quién dejarle a su hijo, él se queda en la guardería hasta esa hora, otras veces lo cuidaba una empleada, pero ya no puede pagarla.

Macarena, de 27 años, va del trabajo a la facultad porque la abuela de su hijo lo cuida. No fue así el caso de su amiga, Morena, que tuvo que dejar los estudios para cuidar a su hija.

Estos son algunos ejemplos del malabarismo de ser madre en la actualidad que debe lidiar entre cuidar a sus hijos, su trabajo, su familia, sus amistades y darse tiempo a ella misma.

¿Cómo miramos la vida después de que llegan los hijos?

La vida de una mujer cambia radicalmente al ser madre. Una vez que su hijo empieza a crecer dentro de ella, ya no hay vuelta atrás, todo se transforma. Desde el físico, los sentimientos y las prioridades. Se mira la vida desde otra óptica porque se asume un nuevo rol que le exige a la mujer mucha entrega, crecimiento y amor.

¿Se aprende a ser buena madre?

Sí, se aprende. La mejor preparación para Virginia Satir, terapeuta familiar (1916-1988), es la madurez, franqueza y conciencia de la monumental tarea que significa ser madre. Afirma, además, que formar seres humanos es en gran medida un método que se va aprendiendo sobre la marcha.

Desde mi punto de vista, la madurez, la franqueza y la conciencia se traduce en el propio crecimiento personal. Por ejemplo, una madre que no se cuida y ama a sí misma es muy difícil que pueda enseñar y trasmitir a sus hijos cómo valorarse y amarse.

La madre guía y acompaña el crecimiento y desarrollo de sus hijos brindándoles los nutrientes necesarios y adecuados, está formando un ser humano que en unos años será una persona independiente y autónoma.

SON MEJORES

¿Cuáles son las mejores mamás. Las amigas, las exigentes, las que miman, las que ponen límites?

Según Shari Thurer, Ph.D., autora del libro The Myths of Motherhood: How Culture Reinvents the Good Mother: “Nuestros ideales actuales de la madre perfecta se basan en la ficción, no en la realidad del siglo XXI.
Según la autora no existen las madres perfectas, ni recetas para ser las mejores madres. Si puede existir la predisposición maternal de darle al hijo lo necesario y lo adecuado para su sano crecimiento de acuerdo a cada etapa.
El instinto maternal y el desarrollo personal de la madre colaboran para que la mujer sepa qué conviene darle al hijo en cada etapa de su crecimiento. Por ejemplo, cuando son bebés es necesario dar énfasis en el sostén amoroso, cuando son adolescentes la relevancia se encuentra en los límites y exigencias necesarias para que puedan volar independientes. No se trata tanto de ser mejores madres, sino de asumir con amor la hermosa responsabilidad de crear seres humanos más humanos.

Mirtha González Schinini

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/salud/una-mama-feliz-1173168.html