Un padre perfecto o real

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¿Papá perfecto o real?

Por la Lic. Eugenia De Loof. Licenciada en Psicología Clínica, adolescentes, adultos y parejas.

Muchas veces buscamos el prototipo del padre perfecto pero sabemos que los padres perfectos no existen. Lo que esencialmente necesitamos las madres son padres reales, es decir, padres presentes. A continuación, nuestra profesional nos explica lo que consiste en un papá perfecto o real.

¿Qué significa ser padres reales y presentes?

El padre presente no es el padre que posee todos los conocimientos, que leyó todos los manuales y tiene todas las respuestas. El padre presente es el padre capaz de decir: esposa e hijo, aquí estoy para ustedes.
No es necesario que el padre tenga todos los problemas resueltos, solo es necesario que el padre esté disponible para su esposa e hijo el tiempo que pueda. Pero que esté realmente presente en ese tiempo que dispone. Realmente presente significa que no está pensando en el pasado y que no está preocupado por el futuro, realmente presente significa que está completamente, mente y cuerpo, en ese momento disponible para la madre y los hijos.
No acompaña un padre físicamente presente pero mental y emocionalmente ausente. Acompaña un padre físico, mental y emocionalmente presente aunque no sepa qué hacer o cómo acompañar, aunque se equivoque. Es necesario un padre real, esto significa con limitaciones, errores y defectos.

¿Por qué es importante un padre real?

Es sumamente importante que el padre acompañe a sus hijos porque está comprobado que los niños con padres presentes se caracterizan por tener una mayor capacidad cognitiva, mayor empatía, mayor autoestima, seguridad en sí mismos, mejor capacidad de autocontrol y toma de decisiones. Además, presentan mejor manejo de la frustración, comportamientos más sanos, aceptación de los límites y respeto a la autoridad.
Su ausencia o presencia no disponible trae consecuencias en el niño, que siendo adulto va a tener que sanar. Algunas de esas consecuencias son: inseguridad, falta de amor propio, falta de respeto a la autoridad o a los límites, falta de sentido de la vida, indecisión, entre otras.

¿Desde cuándo es necesario que esté presente?

Desde que desean ser padres. Es fundamental que el padre se involucre lo más temprano posible en la relación con su hijo porque eso facilita enormemente el buen relacionamiento posterior entre ambos, por eso es importante el acompañamiento afectivo en todo el embarazo, participación en el nacimiento y en las actividades propias de los primeros meses de vida, involucramiento positivo en la adquisición de las nuevas habilidades del niño como comer, caminar y hablar. En lo posible formar un equipo con la mamá, de apoyo y aprendizaje constante.
Lo que le trasmita el padre al hijo con su presencia ya dependerá de qué clase de padre quiere ser y qué clase de seres humanos quiere forjar. La infancia es la época en que se cimientan los fundamentos de la vida. Y estos son establecidos por los adultos que tienen a su cargo la crianza de los niños.

Ser padre es cosa de hombres

Sergio Sinay, en su libro “Ser padre es cosa de hombres” comenta que solo una madre puede parir a un hijo. Pero solo un padre puede enseñarle a ese hijo lo que es un hombre. La madre es el primer modelo de mujer que conocerá el recién nacido. El padre es el primer hombre, el que le transmitirá, por presencia o por ausencia, por acción o por omisión, su primera noción de hombría. Así como es mi padre, así es como son los hombres, diría, si pudiera formularlo, un recién nacido.
Continúa Sergio Sinay, el padre se hace con cada uno de sus hijos. Nace con ellos y renace una y otra vez a lo largo de la vida en común. Padre hay uno solo porque solo el varón puede dar un modelo de hombre y cada padre da una versión única, personal, irreemplazable, inimitable de ese modelo en sus aspectos sociales, emocionales, afectivos, etcétera.