Trabajo vs bebé

Tiempo de relajarse
5 julio, 2018
Un padre perfecto o real
5 julio, 2018

Por la Lic. Eugenia De Loof, Licenciada en Psicología Clínica, adolescentes, adultos y parejas.

Y bueno, llegó el momento de volver al trabajo. ¡No te sientas culpable! Es una situación que debe ocurrir. ¿Cómo podemos hacer, para que el desprendimiento de nuestro bebé no sea tan brusco? Por un lado queremos quedar en casa al cuidado de nuestros hijos, pero del otro lado está la mujer que quiere seguir con su carrera o empleo, y ¡allí comienza la lucha interna! Para dejar de preocuparte y dejar de sentirte angustiada, gua! mamá te presenta este artículo donde nuestra profesional te ayudará a tomar la mejor decisión.

“La preocupación por tener que dejar al pequeño y cómo organizarse una madre que debe volver al trabajo”.

“Aspirar a ser suficientemente buena es ser una mamá que no aspira a ser perfecta, que acepta sus limitaciones y se piensa a sí misma con su hijo. Es una madre que está disponible para él, pero no de forma incondicional, sino que es capaz de poner límites y decir: Ahora me toca a mí. Es una madre que tolera que el hijo se enfade con ella, que no le complace en todo.
Por ejemplo…no les hace las tareas a sus hijos, sino que les enseña a organizarse y a que desarrollen su autonomía, y les ayuda en esa búsqueda. Pero si tienen una duda, tampoco les dice: Pero si sos inteligente, estudia, sino que le abre la mente”…. Donnald Winnicot

En primer lugar, es necesario recalcar que ser mujer en la actualidad conlleva múltiples desafíos. La mujer trabajadora que además es madre y esposa, frecuentemente se encuentra en situaciones límites y muy estresantes hasta el punto de no saber quién es ella realmente y dónde quedó su verdadero ser. Son mujeres que se despiertan y cumplen el rol de trabajadoras, vuelven a la casa y dividen el tiempo entre los roles de madre y de esposa para cumplir con todas las necesidades de su familia.

Además, con el paso de los años, en algunos casos la situación da cuenta de que el tiempo dedicado a la pareja no fue suficiente para mantener la relación, ni el tiempo con los hijos fue suficiente y evidentemente ni preguntar por el tiempo para ellas mismas.

De todos modos, tampoco es solución dedicar la vida entera a los hijos y la familia descuidando la propia esencia y misión personal, porque pasados los años los hijos crecen y tienen que formar sus propias familias.

La mujer debe lograr un equilibrio entre cuidar de los demás y cuidarse, nutrirse a ella misma.

Entonces, ¿qué podemos hacer para que el ingreso al mundo laboral no sea una acumulación de culpa y arrepentimientos a corto y largo plazo?

En la etapa del embarazo…

Crear vínculos. Durante el embarazo tratar de brindarle al bebé un ambiente de amor y tranquilidad, hablarle... buscar crear un vínculo con nuestro hijo.

En la etapa del nacimiento/lactancia…

Luego, desde el nacimiento y hasta el momento de volver al mundo laboral, tratar en lo posible de amamantarlo. ¡No hay madre que no tenga leche! A mayor succión, mayor cantidad de leche. Aprovechar todo el tiempo de permiso maternal para estar muy cerca del bebé. Es fundamental.

Un tiempo antes de volver al trabajo, empezar a sacarse la leche y guardarla en el congelador para ir armando un banco de leche propio. Una vez incorporada al ámbito laboral, seguir extrayéndose la leche y aprovechar al máximo el momento del reencuentro al retornar al hogar. Al dejar la leche para el bebé, la madre deja un poco de ella misma, lo cual es beneficioso para ambos. Pienso que en este punto está la clave para mantener la relación madre e hijo. (Para más información sobre lactancia: www.llli.org)

Contar con la ayuda de una persona de confianza…

Otra cuestión importante es contar con por lo menos una persona de confianza para dejarla a cargo del bebé durante las horas de ausencia. A esta persona hay que proporcionarle toda la información necesaria: las horas en que hay que darle al bebé la leche almacenada y todos los cuidados necesarios. Desde el trabajo, llamar a casa cada tanto y que el bebé escuche la voz de su madre.

Participación del papá…

Además, es fundamental incorporar al padre en el cuidado del bebé. El padre puede bañarlo, cambiarlo, vestirlo, jugar con él, hablarle... Es necesario que padre e hijo pasen tiempo juntos.
También, si es posible, es bueno que el niño cuente con su entorno familiar: abuelos, tíos, primos.

Cuestión de actitud…

Es esencial la actitud de la madre. Una actitud positiva y que el tiempo que pase con el niño sea tiempo de calidad. No sirve de mucho una presencia negativa junto al hijo, una presencia que en realidad es ausencia emocional.
La madre además debe buscar maneras de tener un tiempo para ella misma, para recargarse de energías, renovarse y, desde ahí, llegará con ganas y toda la disponibilidad del mundo para pasar un tiempo con su hijo.
No debemos olvidar que nuestro hijo es un bebé por corto tiempo. Él nos espera estoicamente hasta que volvemos del trabajo y es importante que podamos retribuirle con mucho amor.

¡Sí, se puede, se requiere amor y organización!