Noviazgo. Creciendo Juntos

Noviazgo primerizo
5 julio, 2018
Padre Soltero
5 julio, 2018

Para amar a otro es necesario primero amarse uno mismo. Para saber encontrar a la pareja adecuada hay que haberse encontrado uno mismo primero. La pareja no nos va a dar la felicidad porque si nuestra felicidad proviene de una fuente exterior, comenzaremos por depender de ella... y beberemos cada vez que tengamos sed, hasta terminar siendo esclavos. Victimas del amor, Esteban Kondex

- ¿En cuánto tiempo uno podría conocerse básicamente, antes de asumir un compromiso mayor?

Sabemos que para comprometerse con otra persona en una relación, antes es preciso comprometerse con uno mismo, tener un proyecto personal de vida, ser un individuo independiente, para no querer tapar vacíos personales con el otro o pretender que el otro sea el responsable de mi felicidad. Por lo tanto, se necesita el tiempo suficiente primero para conocerme a mi mismo/a y eso se puede medir preguntándome si yo mismo/a me siento completo, y si tengo una relación amorosa, de respeto y cuidado conmigo mismos/a.
En segundo lugar es necesario conocer el proyecto personal de mi pareja, sus necesidades y sus expectativas para poder hablar luego de un proyecto en común. Y para eso es necesario que pase el enamoramiento, porque el enamoramiento en palabras de Freud es como un estado de locura pasajera. En este estado todo brilla y que por sobre todo no vemos a la otra persona como es realmente sino que vemos lo que anhelamos y esperamos que sea.

- ¿Qué aspectos importantes deben conocer los novios, del uno y del otro?

Es importante que se conozcan como son realmente, con sus luces y sombras. Amarlo tal como es y no amarlo si se ajusta a lo que yo necesito. Es necesario conocer los mismos aspectos que debo conocer de mi mismo: La historia personal, su familia y costumbres, valores, su estilo afectivo, personalidad, reacciones y metas en la vida. Y una vez que los conozca elegir a esa persona aceptando toda su historia presente y futura y así comprometerse a un camino juntos.

- ¿Cuáles son los valores sobre los cuáles debe cimentarse una pareja, a parte de amarse?

Principalmente el valor del respeto y la aceptación. Además de la igualdad de rango, que quiere decir que ambos tienen el mismo nivel, valor y dignidad. También es recomendable contar con la fe y esperanza de que no estamos solos sino que existe una sabiduría superior y que podemos confiar en ella esencialmente cuando todo se derrumba y necesitamos reorientar nuestra vida.

- ¿El embarazo no debe ser una excusa para casarse si los novios son muy jóvenes y si uno de ellos no está muy seguro?

La base para una matrimonio es el compromiso de la pareja, si uno de los dos no está seguro es evidente que el matrimonio será frágil, sea con la excusa que sea.
Cuando uno se compromete, como dice Joan Garriga en su libro “El buen amor”: hay una elección y una aceptación: “Te tomo de esta manera, con tu historia, tu pasado, tus orígenes, tus vínculos anteriores, tus valores, tus temores, estilo afectivo, emociones, heridas, talentos, etc, y asumo la alegría y también los costes que supone un vínculo profundo en el alma contigo, y te quiero así”. Porque, explica Garriga, cuando elegimos a alguien para un camino común, lo hacemos con todas las consecuencias, con todas las bendiciones y los riesgos que conlleva. Para finalmente poder asentir: “Nuestro amor, nuestro vínculo y lo que hemos creado en común tiene más fuerza y más peso que nuestras parejas anteriores y que nuestra familia de origen”

- ¿Desde la psicología, desde que edad se podría tomar una decisión de formar una pareja formal?

Desde que puedo tener un relación sana conmigo mismo/a, sea responsable de mi vida en todos los aspectos, pueda sostenerme, sentirme completo/a y feliz. El matrimonio no puede ser un escape pensando que viviendo con otro se solucionarán los problemas.

- ¿Cómo pueden los padres orientar a sus hijos a una buena elección de pareja?

La mejor manera de orientar es con el ejemplo y la honestidad. Las mentiras o los dobles discursos solo confunden y crean falsas realidades. Los padres no pueden pedirles a los hijos lo que no son ellos mismos. Por ejemplo: una madre no puede pedirle a su hija que se valore y si ella misma como madre no se valora ni cuida. Por suerte nunca es tarde para empezar siendo la sinceridad con uno mismo el primer escalón.
Por otro lado, es muy importante sanar el vínculo con los padres, esto significa como dice Louise Hay comprender que “Tus padres hicieron lo mejor que podían hacer con el entendimiento y la conciencia que tenían. No podían enseñarte nada que ellos mismos no supieran”. Aceptar eso y tomar la vida que viene de ellos, sin importar los errores que cometieron porque esta es la manera de sanar nuestro vínculo con la vida y con nosotros mismos.

- Pareciera que vivimos en una sociedad de la inmediatez, en que los jóvenes cambian y cambian de novio, sin querer asumir nada, qué dice al respecto. Vivimos en una sociedad que huye del dolor, sufrimiento y del esfuerzo. Y en la relación de pareja como en cualquier construcción en la vida se requiere amor, desprendimiento con su dosis de dolor, esfuerzo para conocerse y conocer al otro. La pareja es como cualquier arte, requiere tiempo, constancia, dolor y alegrías. Los jóvenes que no se comprometen es porque todavía no se han comprometido con ellos mismos, y así como hay jóvenes también hay adultos adolescentes, que todavía no pudieron conocerse y todavía siguen buscando la felicidad afuera de ellos mismos. Porque esto último requiere el mirarse, adentrarse a veces en el propio dolor de la incertidumbre y el sin sentido y a veces no se cuenta con los medios y las condiciones para lograrlo y no debemos sentirnos mal, juzgarnos o culparnos por eso. Sino todo lo contrario, si me doy cuenta por ejemplo que invertí mucho tiempo de mi vida en pretender que otros me quieran para quererme es simplemente el momento de quererme tal como soy y empezar una relación amorosa conmigo de respeto y cuidado, nunca es tarde.

- ¿La conducta de los padres con relación a la familia y la pareja es un modelo válido hoy día para los hijos, o existen otros modelos que los jóvenes imitan?

Según Joan Garriga no existen modelos ideales que se deba seguir, sino relaciones reales, y cada pareja debe ir encontrando su propia manera. Por lo tanto, no hay esquemas pre establecidos, pero si condiciones que facilitan o dificultan la relación de pareja. Hay criterios que nos permiten reconocer si nos estamos juntando con la persona adecuada o no, si estamos más cerca o más lejos de que el amor se logre. Estos criterios Joan Garriga los expone muy claramente en su libro “El buen amor” y que próximamente nos comentará en su conferencia en nuestro país.

1) Que sea fácil, que fluya sin demasiado esfuerzo. Que las cosas sean cómodas, que no tengamos que malgastar grandes cantidades de energía en emociones ni se nos obligue a luchar contra éstas. Cuando esta condición se da, existe una comunión real, una comodidad que no es rutinaria, en la que no hay dramas ni tragedias, sólo bienestar. Todo se desenvuelve con naturalidad, y las cosas resultan fáciles y gráciles.

2) Que se trate de dos naturalezas no demasiado incompatibles, no demasiado diferentes. Que la comprensión del otro no esté más allá de nuestras capacidades.

3) Que los miembros de la pareja sean verdaderos compañeros, que se sientan como tales, acompañados, ya que el otro es también un amigo y la amistad no se desgasta con el curso de los años. Que puedan compartir sus peculiaridades, gustos, intereses, diferencias, complicidades. Que encuentren en la otra persona a alguien a quien entienden y que le entiende.

4) Tener fe y confianza plena en el otro. Que el otro nos inspire una completa confianza sobre la cual se pueda cimentar un amor duradero, susceptible de crecimiento. Que tengamos la convicción de que el otro no nos va a dañar.

5) El deseo espontáneo de que el otro esté bien, lo cual quiere decir, el deseo de que esté bien por encima de nuestros miedos o carencias. Se trata de encontrar la propia felicidad con la plenitud del otro.

- ¿Qué dice del noviazgo on line, y que los miembros de la pareja son de culturas diferentes?

Los noviazgos que se inician on line y los miembros de la pareja con culturas diferentes pueden funcionar si avanzan desde el enamoramiento ciego al compromiso real con los ingredientes vistos más arriba.

El dodecálogo:

Las reglas de oro para el buen amor, hoy, según Joan Garriga.

1. SIN TI NO PODRÍA VIVIR / SIN TI TAMBIÉN ME IRÍA BIEN Somos dos adultos que nos sostenemos sobre nuestros propios pies, no dos niños buscando a sus padres. Sin ti también me iría bien, pero me alegra el corazón que sea contigo y que estemos juntos.

2. TE QUIERO POR TI MISMO / TE QUIERO POR TI MISMO… BUENO, A PESAR DE TI MISMO.

Es un regalo enorme amar las sombras del otro, su ego, sus dificultades, y ser compasivos con ello, porque eso significa que somos capaces de reconocer al otro miembro de la relación en su realidad más sombreada. La pareja es un campo de crecimiento en el que se van limando las asperezas del ego gracias a que el amor compartido es capaz de soportarlas.

3. HAZME FELIZ / SIENTO EL DESEO ESPONTÁNEO DE QUE SEAS FELIZ

La pareja no está pensada para darnos la felicidad, aunque si sabemos conjugar todas sus dimensiones experimentamos algo que se acerca a la dicha. Sentimos que pertenecemos a algo, que hemos creado una intimidad, un vínculo, y que construimos caminos de vida.

4. QUIERO UNA PAREJA / MEJOR ME PREPARO PARA SER PAREJA

El exceso de «yo» y de individualidad por encima del sentido del «nosotros» convierte la pareja en un campo increíble de libertad y al mismo tiempo nos expone a más y más soledad e incertidumbre. Las dos cosas al mismo tiempo. Si quieres tener pareja, trabaja en tu interior para encontrar tu propio tono y manera para ser compañero o compañera, y lo demás se te dará por añadidura.

5. TE LO DOY TODO / MEJOR DAME LO QUE ME MANTIENE EN EL MISMO RANGO QUE TÚ

La pareja es una relación de igualdad en la que hay que procurar que haya un intercambio de equilibro y justicia para preservar la paridad de rango. Dar mucho puede generar en el otro un sentimiento de deuda y empequeñecerlo. Mejor dar lo que el otro puede devolver de alguna manera, puesto que con el intercambio fértil crece la felicidad.

6. DÁMELO TODO / DAME LO QUE TIENES Y ERES Y YO PUEDO COMPENSAR, PARA MANTENER EN MI DIGNIDAD

Cuando alguien en una relación lo pide todo del otro, debemos sospechar dos cosas: la primera, que esa persona es un niño y la segunda, que esa persona sin duda no va a tomar y apreciar lo que se le da, porque está anclada en un guión de insatisfacción que se nutre de demanda, la cual, aunque sea atendida, no satisface. Mejor el intercambio positivo y gratificante al negativo e hiriente.

7. OJALÁ SEA INTENSO Y EMOCIONAL / OJALÁ SEA FÁCIL

Algunas relaciones discurren con fluidez y facilidad, no chirrían. Son el resultado del encuentro de dos naturalezas que armonizan sin grandes desencajes. Otras veces, todo es difícil, a pesar del amor. Cuando una relación es intensa y emocional, a menudo llega a ser desvitalizante. De hecho las grandes turbulencias emocionales y los juegos psicológicos desgastantes y fatales tienen que ver con reminiscencias de heridas infantiles y viejos anhelos no colmados.

8. LUCHO POR EL PODER / COOPERAMOS

Demasiados siglos de lucha y sufrimiento entre hombres y mujeres nos convocan a una reconciliación. Es maravilloso cuando en la pareja ambos sienten adentro, de verdad, de corazón, que no hay mejor ni peor, y que caminan juntos. No uno por arriba y otro por abajo, no uno por delante y otro por detrás. Cooperan. Son compañeros y amigos y hermanos y amantes y socios. Uno y uno son más que dos. En lo más profundo las mujeres se suelen sentir mejores que los hombres —según mis estadísticas— pero las más inteligentes se encargan de que sus parejas no lo noten.

9. YO PIENSO, TÚ SIENTES Y ANTE LO DIFÍCIL SÁLVESE QUIEN PUEDA / REÍMOS Y LLORAMOS JUNTOS Y JUNTOS NOS ABRIMOS A LA ALEGRÍA Y EL DOLOR

Las parejas enfrentan en su proceso vital asuntos que en algún momento duelen: hijos que no vienen, abortos, muertes o enfermedades de seres queridos, vaivenes económicos y existenciales…. Son asuntos que ponen a prueba la capacidad de aguante de la pareja, y que o bien la fortalecen o bien la derrumban y ponen en ella resentimientos y millas de distancia.

10. QUE SEA PARA SIEMPRE / QUE DURE LO QUE DURE

Entrar en el amor de pareja significa también hacerse candidato al dolor de un posible final. Hoy en día se habla de monogamia secuencial, esto es, de que, estadísticamente, cabe esperar que tengamos entre tres y cuatro parejas a lo largo de nuestra vida, con el consiguiente estrés y tránsitos emocionales complejos que ello conlleva. Cuando no hay un contrato institucional de por medio, tenemos una oportunidad de crear a la pareja cada día, a nuestra manera, y de vivir lo que nos permite. Si llega el final, aprendemos el lenguaje del dolor, la ligereza y el desapego, para luego volver de nuevo al carril del amor y de la vida.

11. PRIMERO LOS PADRES O LOS HIJOS Y LUEGO TÚ / PRIMERO NOSOTROS, ANTES QUE NUESTRAS FAMILIAS DE ORIGEN Y QUE NUESTROS HIJOS EN COMÚN

Conviene saber que el amor se desarrolla mejor en universos de relación ordenados: que los padres sean padres y que los hijos sean hijos, que la pareja que se ha creado (que puede incluir a hijos de anteriores relaciones) tenga prioridad frente a parejas anteriores o frente a las familias de origen. Que el pasado sea honrado y labre un buen presente y un buen futuro. Algunas personas dan más importancia a los hijos en común que a los anteriores, lo cual acaba creando malestar en todos. Al mismo tiempo, una pareja posterior debe saber que tiene más posibilidades de ocupar un buen lugar si asume que los hijos de su pareja estaban antes y respeta su prioridad.

12.TE CONOZCO / CADA DÍA TE VEO Y TE RECONOZCO DE NUEVO

Algunas parejas no se relacionan con la persona que tienen al lado, sino con las imágenes interiores que se han ido formando de esa persona a lo largo del tiempo. Viven en el pasado y se olvidan de actualizarse cada día. Para evitarlo, ayuda, y mucho, abrir la percepción a cada instante nuevo y no dar a la otra persona por supuesta. El otro se ilumina cuando le reconocemos y le descubrimos como nuevo, y de este modo también nosotros nos volvemos nuevos y jóvenes.