Con metas en común, amar las diferencias

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"Te amo así, tal cual como sos” es una de las sugerencias para lograr un noviazgo pleno, compartido, contando siempre cada quien con su propio espacio. La licenciada Eugenia De Loof habla de “no caer en la tentación de ceder nuestro espacio”, construyendo metas en común. Ser experta en una misma es fundamental.

¿Nos conocemos, respetamos nuestras diferencias?

A veces queremos cambiar al otro. Hay muchas proyecciones. Yo le idealizo a la persona, y trato que se adecue a la imagen que tengo de él. Cuando se empieza a desequilibrar esa imagen, empiezo a decir: “¿Y por qué no hacés esto?”, “¿Y por qué no hacés lo otro?”, “¿Por qué no me acompañás al fútbol?”, “¿Por qué no me acompañás a tal fiesta?”.

¿El o ella muestran lo mejor de sí, o lo que creen que su pareja espera?

Sí, y como son pocas horas, que salen por la noche nomás, se encuentran una horita o dos para tomar terere, es fácil mostrar lo mejor. Pero después en el matrimonio ambos cambian y se ven como realmente son. No es más esa imagen que la otra persona “me quiso vender”, para gustarme, o que yo quise ver, para tapar mis propias carencias. Después en el día a día –en el matrimonio– empiezan a salir todas las diferencias, las realidades, y ahí surgen los reclamos: “¡Había sido que me casé con un extraño!”. Por eso la propuesta es profundizar en las diferencias. Enamorarse de ellas, poder amar a la otra persona tal cual es. “Yo conozco que sos un poco débil en algunas cosas”, “Sé que tenés estos defectos”, “Sé que tenés estas virtudes”, “Te amo así, tal cual como sos”. Es muy diferente a: “Vos tendrías que ser así”, “Hacé tal o cual cosa”.

¿También compartir esos momentos de gustos de cada quien y, además, lograr espacios propios?

Sí. Y ahí las mujeres caemos en la tentación de querer ceder nuestro espacio. Por eso es bueno trabajar en unos ejercicios trazando el espacio. Y ahí se ve claramente que es la mujer quien va cediendo, a estar con sus amigas, hasta tiempo para ir a la peluquería, hacer gimnasia, tiempo para ella. Está constantemente pendiente del otro.
Y se dedica más a los amigos o actividades de él que a lo suyo.
Exactamente, porque él está exigiendo. Es también la inseguridad de cada uno. Hay varones que también son así, que son sumamente inseguros, entonces están colgados de la mujer y dejan sus amigos, sus hobbies, todo por ella. Dejan su espacio, en vez de enriquecer “mi propio espacio”, para que desde “mi enriquecimiento” le busque más “al otro. Todo para estar en el espacio del otro”.

¿Cuáles son las sugerencias para un noviazgo enriquecedor?

Las sugerencias son poder delimitar un espacio, donde yo pueda enmarcar mi proyecto de vida, mis necesidades, mis expectativas, mi historia personal, qué cosas de mi pasado yo veo que están repercutiendo en mi relación. Conocerse muchísimo uno, ser un experto de uno mismo, para que yo desde mi espacio le pueda enseñar al otro, que también estará en su espacio, conocerá sus necesidades, sus expectativas, todo. Y yo le pueda enseñar: “A mí me gustaría que vos me ames de esta manera”; “Necesito que me traigas flores”; “Que me escuches más”; “Mi proyecto de vida para el futuro es fabricar chocolates”; “Y el mío fabricar dulces”. Es ahí donde entra a tallar el proyecto juntos. Pero antes hace falta un proyecto personal, y a veces las parejas, por lo que yo hablo con ellos, no tienen un proyecto personal, no saben cuáles son sus metas.

Email: cmedina@abc.com.py

Fuente: http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/nosotras-revista/con-metas-en-comun-amar-las-diferencias-1103150.html