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Una vez que hayas asimilado la gran noticia de que serás papá, seguramente muchos interrogantes con respecto a que si serás un buen padre para tu hijo te bombardea la cabeza. Gua! mamá hizo algunas preguntas a nuestra psicóloga para ayudar a futuros y recientes papis a mejorar la relación con sus hijos y poder sentirse plenos con su rol de papá.

¿Cómo puede un padre comenzar a involucrarse?

Un padre puede empezar a involucrarse desde el momento de soñar tener un hijo, acompañar durante el embarazo y finalmente en toda la vida del hijo.

¿Cómo hacerlo?

Desde un principio, acompañando a la madre con paciencia y amor en los diferentes momentos que ella vive anhelando y gestando al hijo. Tratando de propiciar un clima de paz y tolerancia en medio del torbellino de emociones que vive la madre. Además, el padre ya puede hablarle al bebé durante el embarazo para que el hijo reconozca su voz al nacer.
Posteriormente, una vez que el hijo nace, colaborando con pequeñas pero valiosas actividades como bañarlo, cambiarlo, hacerle caricias, alimentarlo. Todas son oportunidades para mostrarle cuánto lo amás. Es fundamental es que el padre se involucre lo más temprano posible en la relación con su hijo porque eso facilita enormemente el buen relacionamiento posterior entre ambos.

¿De qué manera un padre puede influenciar en su hijo (para ayudarlo), por supuesto, dejando que su hijo de acuerdo a su edad tome también sus propias decisiones?

Un padre debe permitir que su hijo, de acuerdo a su edad, participe de actividades con él, es decir, que el hijo lo pueda “ayudar” a realizar ciertas actividades como por ejemplo, limpiar el auto, aunque se tarde más tiempo en realizar la tarea completa.
Porque al realizar este tipo de actividades cotidianas el padre ya está influenciando en el comportamiento y la forma de ser de su hijo.
El hijo ve cómo su padre se comporta, qué hace, cómo piensa, cómo reacciona, cuáles son sus hábitos y va copiando, imitando.
Es fundamental que puedan pasar tiempo juntos realizando actividades, para que dentro de esas actividades el padre además de enseñar criterios de vida con su actuar, pueda preguntarle qué él piensa y qué le parece que se podría realizar en cada caso.
Un padre debe ser un guía, no un jefe autoritario que dice lo que tiene que hacerse sin cuestionamiento (lo hacés porque yo lo digo) o un compañero de juego nada más.
Un guía significa que puede ser amable, firme, comprensivo, que pueda acompañar desde un punto de vista realista y no de poderío. Los padres no deben pensar que porque deben cumplir con su deber, deben ser fríos, muy serios y dar órdenes poniendo límites solamente.
Es fundamental que el padre pueda enseñar la manera de enfocar las cosas en cuanto a cuestiones como: ¿Qué debo hacer ahora? ¿Qué haré en este otro caso? Es decir, es fundamental que el padre en lugar de mandatos sin posibilidad de cuestionamiento, pueda enseñar criterios, que ayuden, según las edades de los hijos, a tomar sus propias decisiones.
No se puede pretender empezar a enseñar o influir en la adolescencia, es un trabajo que se inicia desde el anhelo de ser padre y se va aprendiendo día a día.

Con respecto al respeto, ¿cuándo un padre muestra respeto por los deseos de su hijo manteniendo límites razonables?

Es fundamental que el padre pueda comprender y validar los deseos y emociones de su hijo, y posteriormente poner los límites necesarios, sin entrar en juegos de poder.
Por ejemplo: Juan, de 4 años, va a un parque de diversiones y quiere subir a un juego que no es apropiado para su edad y empieza a hacer berrinches para lograr el permiso de sus padres.
El padre puede comprender diciendo: Entiendo que quieras estar en ese juego, yo también lo quería a tu edad; y validar diciendo: Está bien que estés molesto por no poder hacerlo. Solo que es peligroso y yo me pondría muy triste si te llegás a lastimar. Y al decir un NO, decir dos SÍ. Entonces, Juan, ¿qué te parece si vamos a jugar juntos en esos autitos o con esos globos?

Los niños, necesitan sentirse protegidos de un mundo a veces amenazador y de su propia inmadurez. Tampoco quieren sentirse apabullados por el dominio de sus padres. ¿Cómo manejamos esta situación?

No sería apropiado que el niño perciba el mundo como algo amenazador porque podría no querer insertarse en el mundo, ¿quién lo querría? Y si los padres lo sobreprotegen sentirá que además de que es un mundo peligroso no lo puede enfrentar solo. Sí sería apropiado que vea el mundo como un espacio de aprendizaje en el amor.
Por ejemplo: vemos que un niño de su grado lo agrede y lastima. De acuerdo a la edad intervenimos, pero ¿qué aprendizaje de vida él puede adquirir con esta experiencia que no será la única de agresión o maltrato? ¿Cómo podemos como padres utilizar esta experiencia para que el niño desarrolle su sana autoestima, cuidado personal, comprensión (el que lastima es porque está lastimado), ¿cómo podría manejar él mismo esas emociones de enojo o violencia cuando surgen en él? Desde mi punto de vista esa sería la manera más apropiada de manejar las situaciones difíciles que viven nuestros hijos. No mantenerlos protegidos bajo nuestras alas cuando ya no es necesario, no hacer las cosas que ellos ya son capaces de hacer, sino ayudarles, de a poco, a que adquieran las habilidades y herramientas para que puedan insertarse y adaptarse a un mundo que le va a ofrecer mil oportunidades de crecimiento para ser felices en cualquier situación.

FUNDAMENTAL: expresar afecto

Es fundamental que el padre pueda expresar su amor y cariño hacia su hijo.
Existen mil maneras para expresarlo. Cada padre puede buscar su manera original de demostrarlo, según su personalidad, el estilo de amor que recibió en su vida y se da a sí mismo actualmente. Por ejemplo:
Decir cosas agradables a través de las palabras y gestos, por ejemplo: ¡Sos un campeón! Estoy muy contento por tal comportamiento. Pero sobre todo, dejando siempre bien en claro que uno los ama porque son sus hijos no por lo que hagan.
También es importante hablar de los propios sentimientos, pidiendo disculpas cuando sea necesario, expresando la molestia o enojo de manera constructiva, diciendo TE AMO, TE QUIERO.
Un abrazo, un beso o una caricia constante, nunca es tarde para aprender y dárselo a nuestros hijos.
También es importante recalcar que las personas que no han tenido un padre presente o no han llevado una buena relación con su padre, pueden ejercer una excelente función paterna, depende de cómo han elaborado su historia.

Consejitos

  • Pasar tiempo de calidad a solas con cada uno de los hijos.
  • Pasar tiempo con la esposa, sin niños. Es fundamental respetar a la pareja, hablarse con respeto, tratarse con amor, tener una buena relación, trasmite seguridad a los hijos.
  • Dar a cada uno, según la edad, una tarea específica en la casa.
  • Aprender a escuchar a los hijos, eso fortalece la confianza, tratando de entender sus necesidades, aunque sus deseos parezcan tontos o caprichos.
  • Decirles que los amás, todo ser humano necesita sentirse amado y especial para otra persona. No olvides decírselo a tus hijos y a tu esposa.